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<title>Sacra Scriptura</title>
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<description>Cada día nuevas lecturas de la Biblia en tu ordenador.</description>
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<pubDate>Wed, 08 Feb 2012 00:06:33 +0100</pubDate>
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<title>Sacra Scriptura</title>
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<title>Lecturas del día 8/02/2012</title>
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<description>&lt;h1&gt;Primera lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;1 Re 10,1-10&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;10&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt; La reina de Sabá oyó la fama de Salomón... y vino a ponerlo a prueba con enigmas. &lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; Llegó a Jerusalén con una gran fuerza de camellos que portaban perfumes, oro en gran cantidad y piedras preciosas. Se presentó ante Salomón y le planteó todo cuanto había ideado. &lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt; Salomón resolvió todas sus preguntas. No había cuestión tan arcana que el rey no pudiera desvelar. &lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt; Cuando la reina de Sabá observó la sabiduría toda de Salomón, el palacio que había construido, &lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt; los manjares de su mesa, las residencias de sus servidores, el porte de sus ministros y sus vestimentas, sus coperos y los holocaustos que ofrecía en el templo de Yahvé, se quedó sin respiración &lt;sup&gt;6&lt;/sup&gt; y dijo al rey: «¡Era verdad cuanto oí en mi tierra acerca de tus enigmas y tu sabiduría! &lt;sup&gt;7&lt;/sup&gt; Yo no daba crédito a lo que se decía; ahora he venido y mis propios ojos lo han visto. ¡No me dijeron ni la mitad! Tu sabiduría y prosperidad superan con mucho las noticias que yo escuché. &lt;sup&gt;8&lt;/sup&gt; Dichosas tus mujeres, dichosos estos servidores tuyos que están siempre en tu presencia y escuchan tu sabiduría. &lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt; Bendito sea Yahvé, tu Dios, que se ha complacido en ti y te ha situado en el trono de Israel. Por el amor eterno de Yahvé a Israel, te ha puesto como rey para administrar derecho y justicia.» &lt;sup&gt;10&lt;/sup&gt; Dio al rey ciento veinte talentos de oro, gran cantidad de perfumes y piedras preciosas. Jamás llegaron en tal abundancia perfumes como los que la reina de Sabá dio al rey Salomón. &lt;/p&gt;&lt;h1&gt;Segunda lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Mc 7,14-23&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;7&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;14&lt;/sup&gt; Llamó otra vez a la gente y les dijo: «Oídme todos y entended. &lt;sup&gt;15&lt;/sup&gt; Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. &lt;sup&gt;16&lt;/sup&gt; Quien tenga oídos para oír, que oiga.»&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;17&lt;/sup&gt; Y cuando, apartándose de la gente, entró en casa, sus discípulos le preguntaban sobre la parábola. &lt;sup&gt;18&lt;/sup&gt; Él les dijo: «¿Conque también vosotros estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre no puede contaminarle, &lt;sup&gt;19&lt;/sup&gt; pues no entra en su corazón, sino en el vientre y va a parar al excusado?» -así declaraba puros todos los alimentos-. &lt;sup&gt;20&lt;/sup&gt; Y decía: «Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. &lt;sup&gt;21&lt;/sup&gt; Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, &lt;sup&gt;22&lt;/sup&gt; adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. &lt;sup&gt;23&lt;/sup&gt; Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre.» &lt;/p&gt;</description>
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<pubDate>Wed, 08 Feb 2012 12:00:00 +0100</pubDate>
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<title>Lecturas del día 7/02/2012</title>
<link>http://sacrascriptura.org/?date=2012-02-07</link>
<description>&lt;h1&gt;Primera lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;1 Re 8,22-23.27-30&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;8&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;22&lt;/sup&gt; Salomón se puso en pie ante el altar de Yahvé frente a toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo &lt;sup&gt;23&lt;/sup&gt; y dijo: «Yahvé, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en los cielos ni abajo en la tierra, tú (que guardas la alianza y la fidelidad a tus siervos que caminan ante ti de todo corazón,) &lt;sup&gt;27&lt;/sup&gt; ¿Habitará Dios con los hombres en la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos este templo que yo te he construido! &lt;sup&gt;28&lt;/sup&gt; Inclínate a la plegaria y a la súplica de tu siervo, Yahvé, Dios mío. Escucha el clamor y la plegaria que tu siervo entona hoy en tu presencia. &lt;sup&gt;29&lt;/sup&gt; Que día y noche tus ojos estén abiertos hacia este templo, hacia este lugar del que dijiste: &#039;Allí estará mi Nombre&#039;. Escucha la plegaria que tu servidor entona en dirección a este lugar. &lt;sup&gt;30&lt;/sup&gt; Escucha la súplica de tu siervo y de tu pueblo Israel que entonen en dirección a este lugar. Escucha tú, hacia el lugar de tu morada, hacia el cielo, escucha y perdona. &lt;/p&gt;&lt;h1&gt;Segunda lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Mc 7,1-13&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;7&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt; Se reúnen junto a él los fariseos, así como algunos escribas venidos de Jerusalén. &lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; Y al ver que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir no lavadas, &lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt; -es que los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los antiguos, &lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt; y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la purificación de copas, jarros y bandejas-. &lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt; Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan: «¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen con manos impuras?» &lt;sup&gt;6&lt;/sup&gt; Él les dijo: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito:&lt;br /&gt;
Este pueblo me honra con los labios,&lt;br /&gt;
pero su corazón está lejos de mí.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;7&lt;/sup&gt; En vano me rinden culto,&lt;br /&gt;
ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;8&lt;/sup&gt; «Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres.» &lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt; Les decía también: «¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición! &lt;sup&gt;10&lt;/sup&gt; Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre y: el que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte. &lt;sup&gt;11&lt;/sup&gt; Pero vosotros decís: Si uno dice a su padre o a su madre: &#039;Lo que de mí podrías recibir como ayuda lo declaro Korbán -es decir: ofrenda-&#039;, &lt;sup&gt;12&lt;/sup&gt; ya no le dejáis hacer nada por su padre y por su madre, &lt;sup&gt;13&lt;/sup&gt; anulando así la palabra de Dios por vuestra tradición que os habéis transmitido; y hacéis muchas cosas semejantes a éstas.» &lt;/p&gt;</description>
<guid>http://sacrascriptura.org/?date=2012-02-07</guid>
<pubDate>Tue, 07 Feb 2012 12:00:00 +0100</pubDate>
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<title>Lecturas del día 6/02/2012</title>
<link>http://sacrascriptura.org/?date=2012-02-06</link>
<description>&lt;h1&gt;Primera lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;1 Re 8,1-7.9-13&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;8&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt; Entonces Salomón congregó a los ancianos de Israel (todos los jefes de las tribus y los cabezas de familia de los israelitas ante el rey Salomón) en Jerusalén para hacer subir el arca de la alianza de Yahvé desde la ciudad de David, que es Sión. &lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; (Se congregaron en torno al rey Salomón todos los hombres de Israel). En el mes de Etanín (que es el mes séptimo, en la fiesta, &lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt; vinieron todos los ancianos de Israel y) los sacerdotes condujeron el arca &lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt; (e hicieron subir el arca de Yahvé) y la Tienda del Encuentro, con todos los objetos sagrados que había en ella. &lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt; El rey (Salomón) y todo Israel (toda la comunidad de Israel reunida en torno a él) sacrificaron ante el arca ovejas y bueyes en número incalculable e incontable. &lt;sup&gt;6&lt;/sup&gt; Los sacerdotes llevaron el arca de la alianza de Yahvé al santuario del templo, el Santo de los Santos, a su propio lugar, situado bajo las alas de los querubines. &lt;sup&gt;7&lt;/sup&gt; Los querubines extendían las alas sobre el lugar del arca y cubrían el arca y sus varales por encima. &lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt; En el arca no había nada más que las dos tablas de piedra que Moisés depositó allí, en el Horeb, las tablas de la alianza que Yahvé estableció con los israelitas cuando salieron de la tierra de Egipto.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;10&lt;/sup&gt; Cuando los sacerdotes salieron del santuario, -pues la nube había llenado el templo de Yahvé-, &lt;sup&gt;11&lt;/sup&gt; los sacerdotes no pudieron permanecer ante la nube para completar el servicio, pues la gloria de Yahvé llenaba el templo de Yahvé.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;12&lt;/sup&gt; Entonces Salomón dijo:&lt;br /&gt;
«Yahvé puso el sol en los cielos,&lt;br /&gt;
pero ha decidido habitar en densa nube.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;13&lt;/sup&gt; He querido erigirte una morada principesca,&lt;br /&gt;
un lugar donde habites para siempre.» &lt;/p&gt;&lt;h1&gt;Segunda lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Mc 6,53-56&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;6&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;53&lt;/sup&gt; Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron. &lt;sup&gt;54&lt;/sup&gt; Apenas desembarcaron, le reconocieron en seguida, &lt;sup&gt;55&lt;/sup&gt; recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que él estaba. &lt;sup&gt;56&lt;/sup&gt; Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.&lt;/p&gt;</description>
<guid>http://sacrascriptura.org/?date=2012-02-06</guid>
<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 12:00:00 +0100</pubDate>
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<title>Lecturas del día 5/02/2012</title>
<link>http://sacrascriptura.org/?date=2012-02-05</link>
<description>&lt;h1&gt;Primera lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Jb 7,1-4.6-7&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;7&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt; El hombre en la tierra cumple un servicio,&lt;br /&gt;
vida de mercenario es su vida; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; como esclavo, suspira por la sombra,&lt;br /&gt;
como jornalero, aguarda su soldada. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt; También yo comparto meses baldíos,&lt;br /&gt;
noches de agobio me tocan en suerte. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt; Al acostarme pienso: «¿Cuándo llegará el día?»,&lt;br /&gt;
y al levantarme: «¿Cuándo se hará de noche?&lt;br /&gt;
Me harto de pesadillas hasta el alba. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;6&lt;/sup&gt; Mis días corren más que la lanzadera,&lt;br /&gt;
se consumen sin nada de esperanza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;7&lt;/sup&gt; Recuerda: mi vida es sólo un soplo,&lt;br /&gt;
mis ojos ya no verán la dicha.&lt;/p&gt;&lt;h1&gt;Segunda lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;1 Co 9,16-19.22-23&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;9&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;16&lt;/sup&gt; Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. ¡Ay de mí si no predico el Evangelio! &lt;sup&gt;17&lt;/sup&gt; Si lo hiciera por propia iniciativa, ciertamente tendría derecho a una recompensa. Mas si lo hago forzado, es una misión que se me ha confiado. &lt;sup&gt;18&lt;/sup&gt; Ahora bien, ¿cuál es mi recompensa? Predicar el Evangelio entregándolo gratuitamente, renunciando al derecho que me confiere el Evangelio.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;19&lt;/sup&gt; Efectivamente, siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda. &lt;sup&gt;22&lt;/sup&gt; Me he hecho débil con los débiles para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos. &lt;sup&gt;23&lt;/sup&gt; Y todo esto lo hago por el Evangelio para ser partícipe del mismo. &lt;/p&gt;&lt;h1&gt;Tercera lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Mc 1,29-39&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;1&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;29&lt;/sup&gt; Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. &lt;sup&gt;30&lt;/sup&gt; La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. &lt;sup&gt;31&lt;/sup&gt; Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;32&lt;/sup&gt; Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; &lt;sup&gt;33&lt;/sup&gt; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. &lt;sup&gt;34&lt;/sup&gt; Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;35&lt;/sup&gt; De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. &lt;sup&gt;36&lt;/sup&gt; Simón y sus compañeros fueron en su busca; &lt;sup&gt;37&lt;/sup&gt; al encontrarle, le dicen: «Todos te buscan.» &lt;sup&gt;38&lt;/sup&gt; Él les dice: «Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido.» &lt;sup&gt;39&lt;/sup&gt; Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios. &lt;/p&gt;</description>
<guid>http://sacrascriptura.org/?date=2012-02-05</guid>
<pubDate>Sun, 05 Feb 2012 12:00:00 +0100</pubDate>
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<title>Lecturas del día 4/02/2012</title>
<link>http://sacrascriptura.org/?date=2012-02-04</link>
<description>&lt;h1&gt;Primera lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;1 Re 3,4-13&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;3&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt; El rey acudió a Gabaón a ofrecer allí sacrificios, pues era entonces el santuario principal. Salomón ofreció mil holocaustos sobre aquel altar. &lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt; En Gabaón se apareció Yahvé a Salomón en aquella noche mediante un sueño. Dios dijo: «Pídeme lo que haya de darte.» &lt;sup&gt;6&lt;/sup&gt; Salomón respondió: «Has actuado con gran benevolencia hacia tu siervo David, mi padre, porque él caminaba en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón. Has guardado hacia él esta gran benevolencia, concediéndole un hijo que había de sentarse en su trono, como así acaece en este día. &lt;sup&gt;7&lt;/sup&gt; Pues bien, Yahvé mi Dios, tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero soy un joven muchacho y no sé por dónde empezar y terminar.» &lt;sup&gt;8&lt;/sup&gt; Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú te elegiste, un pueblo numeroso, que no es posible contar ni calcular. &lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt; Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. Cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan grande?» &lt;sup&gt;10&lt;/sup&gt; Agradó al Señor esta súplica de Salomón. &lt;sup&gt;11&lt;/sup&gt; Entonces le dijo Dios: «Por haber pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti ni tampoco la vida de tus enemigos, sino inteligencia para atender a la justicia, &lt;sup&gt;12&lt;/sup&gt; obraré según tu palabra: te concedo un corazón sabio e inteligente, como no ha habido antes de ti ni surgirá otro igual después de ti. &lt;sup&gt;13&lt;/sup&gt; Te concedo también aquello que no has pedido, riquezas y gloria, mayores que las de ningún otro rey mientras vivas. &lt;/p&gt;&lt;h1&gt;Segunda lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Mc 6,30-34&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;6&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;30&lt;/sup&gt; Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. &lt;sup&gt;31&lt;/sup&gt; Él, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.» Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. &lt;sup&gt;32&lt;/sup&gt; Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. &lt;sup&gt;33&lt;/sup&gt; Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. &lt;sup&gt;34&lt;/sup&gt; Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.&lt;/p&gt;</description>
<guid>http://sacrascriptura.org/?date=2012-02-04</guid>
<pubDate>Sat, 04 Feb 2012 12:00:00 +0100</pubDate>
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<title>Lecturas del día 3/02/2012</title>
<link>http://sacrascriptura.org/?date=2012-02-03</link>
<description>&lt;h1&gt;Primera lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Si 47,2-13&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;47&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; Como grasa separada en el sacrificio de comunión,&lt;br /&gt;
así fue David entre los hijos de Israel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt; Jugó con los leones como si fueran cabritos,&lt;br /&gt;
y con los osos como si fueran corderos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt; ¿Acaso no mató de joven al gigante,&lt;br /&gt;
y quitó el oprobio del pueblo,&lt;br /&gt;
lanzando la piedra con la honda&lt;br /&gt;
y abatiendo la arrogancia de Goliat?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt; Porque invocó al Señor Altísimo,&lt;br /&gt;
que dio vigor a su diestra,&lt;br /&gt;
para aniquilar a un potente guerrero,&lt;br /&gt;
y reafirmar el poder de su pueblo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;6&lt;/sup&gt; Por eso le atribuyeron la gloria de diez mil,&lt;br /&gt;
y le alabaron con las bendiciones del Señor,&lt;br /&gt;
ofreciéndole la diadema de gloria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;7&lt;/sup&gt; Pues él aplastó a los enemigos del contorno,&lt;br /&gt;
aniquiló a los filisteos, sus adversarios,&lt;br /&gt;
para siempre quebrantó su poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;8&lt;/sup&gt; En todas sus acciones daba gracias&lt;br /&gt;
al Altísimo, el Santo, proclamando su gloria. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con todo su corazón entonó himnos,&lt;br /&gt;
demostrando el amor por su Creador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt; Organizó coros de salmistas ante el altar,&lt;br /&gt;
y con sus voces armonizó los cantos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;10&lt;/sup&gt; Dio esplendor a las fiestas,&lt;br /&gt;
embelleció las solemnidades a la perfección,&lt;br /&gt;
haciendo que alabaran el santo nombre del Señor,&lt;br /&gt;
y que el santuario resonase de cánticos desde la aurora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;11&lt;/sup&gt; El Señor le perdonó sus pecados&lt;br /&gt;
y exaltó su poder para siempre:&lt;br /&gt;
le otorgó una alianza real,&lt;br /&gt;
y un trono de gloria en Israel.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;12&lt;/sup&gt; Después de él subió al trono un hijo sabio,&lt;br /&gt;
que gracias a él vivió en la prosperidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;sup&gt;13&lt;/sup&gt; Salomón reinó en tiempo de paz,&lt;br /&gt;
Dios le concedió una tranquilidad total,&lt;br /&gt;
para que levantara un templo en su nombre,&lt;br /&gt;
y edificara un santuario eterno.&lt;/p&gt;&lt;h1&gt;Segunda lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Mc 6,14-29&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;6&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;14&lt;/sup&gt; Se enteró el rey Herodes, pues su nombre se había hecho célebre. Algunos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas.» &lt;sup&gt;15&lt;/sup&gt; Otros decían: «Es Elías»; otros: «Es un profeta como los demás profetas.» &lt;sup&gt;16&lt;/sup&gt; Al enterarse Herodes, dijo: «Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado.»&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;17&lt;/sup&gt; Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. &lt;sup&gt;18&lt;/sup&gt; Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano.» &lt;sup&gt;19&lt;/sup&gt; Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, &lt;sup&gt;20&lt;/sup&gt; pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;21&lt;/sup&gt; Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. &lt;sup&gt;22&lt;/sup&gt; Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré.» &lt;sup&gt;23&lt;/sup&gt; Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino.» &lt;sup&gt;24&lt;/sup&gt; Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?» Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista.» &lt;sup&gt;25&lt;/sup&gt; Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.» &lt;sup&gt;26&lt;/sup&gt; El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. &lt;sup&gt;27&lt;/sup&gt; Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel &lt;sup&gt;28&lt;/sup&gt; y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. &lt;sup&gt;29&lt;/sup&gt; Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura. &lt;/p&gt;</description>
<guid>http://sacrascriptura.org/?date=2012-02-03</guid>
<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 12:00:00 +0100</pubDate>
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<title>Lecturas del día 2/02/2012</title>
<link>http://sacrascriptura.org/?date=2012-02-02</link>
<description>&lt;h1&gt;Primera lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Ml 3,1-4&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;3&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt; Voy a enviar a mi mensajero a allanar el camino delante de mí, y en seguida vendrá a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el Ángel de la alianza que tanto deseáis, ya llega, dice Yahvé Sebaot. &lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; ¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién se tendrá en pie cuando aparezca? Porque será como fuego de fundidor y lejía de lavandero. &lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt; Se sentará para fundir y purgar. Purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como el oro y la plata; y serán quienes presenten a Yahvé oblaciones legítimas. &lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt; Entonces se complacerá Yahvé en la oblación de Judá y de Jerusalén, como en los días de antaño, como en los años remotos. &lt;/p&gt;&lt;h1&gt;Segunda lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Lc 2,22-40&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;2&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;22&lt;/sup&gt; Cuando se cumplieron los días en que debían purificarse, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, &lt;sup&gt;23&lt;/sup&gt; como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor &lt;sup&gt;24&lt;/sup&gt; y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;25&lt;/sup&gt; Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;26&lt;/sup&gt; El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. &lt;sup&gt;27&lt;/sup&gt; Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, &lt;sup&gt;28&lt;/sup&gt; le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;29&lt;/sup&gt; «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra,&lt;br /&gt;
dejar que tu siervo se vaya en paz;&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;30&lt;/sup&gt; porque han visto mis ojos tu salvación,&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;31&lt;/sup&gt; la que has preparado a la vista de todos los pueblos,&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;32&lt;/sup&gt; luz para iluminar a las gentes&lt;br /&gt;
y gloria de tu pueblo Israel.»&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;33&lt;/sup&gt; Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. &lt;sup&gt;34&lt;/sup&gt; Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción - &lt;sup&gt;35&lt;/sup&gt; ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.»&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;36&lt;/sup&gt; Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada. Casada en su juventud, había vivido siete años con su marido, &lt;sup&gt;37&lt;/sup&gt; y luego quedó viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. &lt;sup&gt;38&lt;/sup&gt; Presentándose en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;39&lt;/sup&gt; Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. &lt;sup&gt;40&lt;/sup&gt; El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él. &lt;/p&gt;</description>
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<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 12:00:00 +0100</pubDate>
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<title>Lecturas del día 1/02/2012</title>
<link>http://sacrascriptura.org/?date=2012-02-01</link>
<description>&lt;h1&gt;Primera lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;2 Sa 24,2.9-17&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;24&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; El rey dijo a Joab, jefe del ejército, que estaba con él: «Recorre todas las tribus de Israel desde Dan hasta Berseba y haz el censo para que yo sepa la cifra de la población.» &lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt; Joab entregó al rey la cifra del censo del pueblo. Había en Israel ochocientos mil hombres de guerra capaces de manejar las armas; en Judá había quinientos mil hombres.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;10&lt;/sup&gt; Después de haber hecho el censo del pueblo, le remordió a David el corazón y dijo David a Yahvé: «He cometido un gran pecado. Pero ahora, Yahvé, perdona, te ruego, la falta de tu siervo, pues he sido muy necio.» &lt;sup&gt;11&lt;/sup&gt; Cuando David se levantó por la mañana, le había sido dirigida la palabra de Yahvé al profeta Gad, vidente de David, diciendo: &lt;sup&gt;12&lt;/sup&gt; «Anda y di a David: Así dice Yahvé: Tres cosas te propongo; elije una de ellas y la llevaré a cabo.» &lt;sup&gt;13&lt;/sup&gt; Llegó Gad donde David y le anunció: «¿Qué quieres que te venga, tres años de gran hambre en tu país, tres meses de derrotas ante tus enemigos y que te persigan, o tres días de peste en tu tierra? Ahora piensa y mira qué debo responder al que me envía.» &lt;sup&gt;14&lt;/sup&gt; David respondió a Gad: «Estoy en grande angustia. Pero caigamos en manos de Yahvé, que es grande su misericordia. No caiga yo en manos de los hombres.» &lt;sup&gt;15&lt;/sup&gt; Y David eligió la peste para sí.&lt;br /&gt;
Eran los días de la recolección del trigo. Yahvé envió la peste a Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado y murieron setenta mil hombres del pueblo, desde Dan hasta Berseba. &lt;sup&gt;16&lt;/sup&gt; El ángel extendió la mano hacia Jerusalén para destruirla, pero Yahvé se arrepintió del estrago y dijo al ángel que exterminaba el pueblo: «¡Basta ya! Retira tu mano.» El ángel de Yahvé estaba entonces junto a la era de Arauná el jebuseo. &lt;sup&gt;17&lt;/sup&gt; Cuando David vio al ángel que hería al pueblo, dijo a Yahvé: «Yo fui quien pequé, yo cometí el mal, pero estas ovejas ¿qué han hecho? Caiga, te suplico, tu mano sobre mí y sobre la casa de mi padre.» &lt;/p&gt;&lt;h1&gt;Segunda lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Mc 6,1-6&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;6&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt; Salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. &lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: «¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es esta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? &lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt; ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él. &lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt; Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio.» &lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt; Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. &lt;/p&gt;</description>
<guid>http://sacrascriptura.org/?date=2012-02-01</guid>
<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 12:00:00 +0100</pubDate>
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<title>Lecturas del día 31/01/2012</title>
<link>http://sacrascriptura.org/?date=2012-01-31</link>
<description>&lt;h1&gt;Primera lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;2 Sa 18,9-10.14.24.31-32; 19,1-4&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;18&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt; Absalón se topó con los veteranos de David. Iba Absalón montado en un mulo y el mulo se metió bajo el ramaje de una gran encina. La cabeza de Absalón se trabó y quedó en la encina colgado entre el cielo y la tierra, mientras que el mulo sobre el que montaba siguió adelante. &lt;sup&gt;10&lt;/sup&gt; Lo vio un hombre y se lo avisó a Joab diciendo: «He visto a Absalón colgado de una encina.» &lt;sup&gt;14&lt;/sup&gt; Respondió Joab: «No voy a estarme mirando tu cara.» Y tomando tres dardos en su mano los clavó en el corazón de Absalón, que estaba todavía vivo en medio de la encina. &lt;sup&gt;24&lt;/sup&gt; Estaba David entre las dos puertas. El centinela que estaba en el terrado de la puerta, sobre la muralla, alzó la vista y vio a un hombre que venía corriendo solo. &lt;sup&gt;31&lt;/sup&gt; Llegó el cusita y dijo: «Recibe, oh rey mi señor, la buena noticia, pues hoy te ha liberado Yahvé de la mano de todos los que se alzaban contra ti.» &lt;sup&gt;32&lt;/sup&gt; Dijo el rey al cusita: «¿Está bien el joven Absalón?» Respondió el cusita: «Que les suceda como a ese joven a todos los enemigos de mi señor el rey y a todos los que se levantan contra ti para hacerte mal.»&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;19&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt; Entonces el rey se estremeció. Subió a la estancia que había encima de la puerta y rompió a llorar. Decía mientras caminaba: «¡Hijo mío, Absalón; hijo mío, hijo mío, Absalón! ¡Quién me diera haber muerto en tu lugar, Absalón, hijo mío, hijo mío!» &lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; Avisaron a Joab: «Mira que el rey está llorando y lamentándose por Absalón.» &lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt; La victoria se trocó en duelo aquel día para todo el pueblo, porque aquel día supo el pueblo que el rey estaba desolado por su hijo. &lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt; Y aquel día fue entrando el ejército a escondidas en la ciudad, como cuando va a escondidas un ejército que huye avergonzado de la batalla. &lt;/p&gt;&lt;h1&gt;Segunda lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Mc 5,21-43&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;5&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;21&lt;/sup&gt; Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar. &lt;sup&gt;22&lt;/sup&gt; Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, &lt;sup&gt;23&lt;/sup&gt; y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva.» &lt;sup&gt;24&lt;/sup&gt; Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;25&lt;/sup&gt; Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, &lt;sup&gt;26&lt;/sup&gt; y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, &lt;sup&gt;27&lt;/sup&gt; habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. &lt;sup&gt;28&lt;/sup&gt; Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré.» &lt;sup&gt;29&lt;/sup&gt; Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. &lt;sup&gt;30&lt;/sup&gt; Al instante Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?» &lt;sup&gt;31&lt;/sup&gt; Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: &#039;¿Quién me ha tocado?&#039;» &lt;sup&gt;32&lt;/sup&gt; Pero él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. &lt;sup&gt;33&lt;/sup&gt; Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le contó toda la verdad. &lt;sup&gt;34&lt;/sup&gt; Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad.»&lt;br /&gt;
&lt;sup&gt;35&lt;/sup&gt; Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?» &lt;sup&gt;36&lt;/sup&gt; Jesús, que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe.» &lt;sup&gt;37&lt;/sup&gt; Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. &lt;sup&gt;38&lt;/sup&gt; Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. &lt;sup&gt;39&lt;/sup&gt; Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida.» &lt;sup&gt;40&lt;/sup&gt; Y se burlaban de él. Pero él, después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. &lt;sup&gt;41&lt;/sup&gt; Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate.» &lt;sup&gt;42&lt;/sup&gt; La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. &lt;sup&gt;43&lt;/sup&gt; Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.&lt;/p&gt;</description>
<guid>http://sacrascriptura.org/?date=2012-01-31</guid>
<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 12:00:00 +0100</pubDate>
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<title>Lecturas del día 30/01/2012</title>
<link>http://sacrascriptura.org/?date=2012-01-30</link>
<description>&lt;h1&gt;Primera lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;2 Sa 15,13-14.30; 16,5-13&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;15&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;13&lt;/sup&gt; Llegó uno que avisó a David: «El corazón de los hombres de Israel va tras de Absalón.» &lt;sup&gt;14&lt;/sup&gt; Entonces David dijo a todos los servidores que estaban con él en Jerusalén: «Levantaos y huyamos, porque no tenemos escape ante Absalón. Apresuraos a partir, no sea que venga a toda prisa y nos dé alcance, vierta sobre nosotros la ruina y pase la ciudad a filo de espada.» &lt;sup&gt;30&lt;/sup&gt; David subía la cuesta de los Olivos, subía llorando con la cabeza cubierta y los pies desnudos; y toda la gente que estaba con él había cubierto su cabeza y subía la cuesta llorando.&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;16&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt; Cuando el rey David llegó a Bajurín, salió de allí un hombre de la misma familia que la casa de Saúl, llamado Semeí, hijo de Guerá. Iba maldiciendo mientras avanzaba. &lt;sup&gt;6&lt;/sup&gt; Tiraba piedras a David y a todos los servidores del rey, mientras toda la gente y todos los servidores se colocaban a derecha e izquierda. &lt;sup&gt;7&lt;/sup&gt; Semeí decía maldiciendo: «Vete, vete, hombre sanguinario y malvado. &lt;sup&gt;8&lt;/sup&gt; Yahvé te devuelva toda la sangre de la casa de Saúl, cuyo reino usurpaste. Así Yahvé ha entregado tu reino en manos de Absalón tu hijo. Has caído en tu propia maldad, porque eres un hombre sanguinario.» &lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt; Abisay, hijo de Sarvia, dijo al rey: «¿Por qué ha de maldecir este perro muerto a mi señor el rey? Voy ahora mismo y le corto la cabeza.» &lt;sup&gt;10&lt;/sup&gt; Respondió el rey: «¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Deja que maldiga, pues si Yahvé le ha dicho: &#039;Maldice a David&#039; ¿quién le puede decir: &#039;Por qué haces esto&#039;?» &lt;sup&gt;11&lt;/sup&gt; Y añadió David a Abisay y a todos sus siervos: «Mirad, mi hijo, salido de mis entrañas, busca mi muerte, pues ¿cuánto más ahora un benjaminita? Dejadle que maldiga, pues se lo ha mandado Yahvé. &lt;sup&gt;12&lt;/sup&gt; Acaso Yahvé mire mi aflicción y me devuelva Yahvé bien por las maldiciones de este día.» &lt;sup&gt;13&lt;/sup&gt; Y David y sus hombres prosiguieron su camino, mientras Semeí marchaba por el flanco de la montaña, paralelo a él; iba maldiciendo, tirando piedras y arrojando polvo. &lt;/p&gt;&lt;h1&gt;Segunda lectura&lt;/h1&gt;&lt;h3&gt;Mc 5,1-20&lt;/h3&gt;&lt;p&gt; &lt;b&gt;5&lt;/b&gt; &lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt; Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos. &lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo &lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt; que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas, &lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt; pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle. &lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt; Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras. &lt;sup&gt;6&lt;/sup&gt; Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante él &lt;sup&gt;7&lt;/sup&gt; y gritó con fuerte voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.» &lt;sup&gt;8&lt;/sup&gt; Es que él le había dicho: «Espíritu inmundo, sal de este hombre.» &lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt; Y le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?» Le contesta: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos.» &lt;sup&gt;10&lt;/sup&gt; Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región. &lt;sup&gt;11&lt;/sup&gt; Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte; &lt;sup&gt;12&lt;/sup&gt; y le suplicaron: «Envíanos a los puercos para que entremos en ellos.» &lt;sup&gt;13&lt;/sup&gt; Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara -unos dos mil- se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar. &lt;sup&gt;14&lt;/sup&gt; Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido. &lt;sup&gt;15&lt;/sup&gt; Llegan junto a Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor. &lt;sup&gt;16&lt;/sup&gt; Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos. &lt;sup&gt;17&lt;/sup&gt; Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término. &lt;sup&gt;18&lt;/sup&gt; Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con él. &lt;sup&gt;19&lt;/sup&gt; Pero no se lo concedió, sino que le dijo: «Vete a tu casa, con los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti.» &lt;sup&gt;20&lt;/sup&gt; Él se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados. &lt;/p&gt;</description>
<guid>http://sacrascriptura.org/?date=2012-01-30</guid>
<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 12:00:00 +0100</pubDate>
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